Conoce en nuestro blog todo lo que logra la acupuntura, una medicina milenaria que es capaz de curar muchas enfermedades de alto riesgo.
Conoce en nuestro blog todo lo que logra la acupuntura, una medicina milenaria que es capaz de curar muchas enfermedades de alto riesgo.
La acupuntura es una técnica que ha demostrado excelentes resultados a la hora de tratar distintas afecciones que agreden al ser humano día a día. Desde patologías funcionales hasta orgánicas, la acupuntura ha logrado ganarse un lugar cada vez más respetado dentro de las opciones terapéuticas de dichas enfermedades.
Las afecciones que más demandan a este tipo de técnica son las que presentan como manifestación principal el dolor, sobre todo el de naturaleza crónica, ese que afecta al paciente día a día, que le impide desarrollar sus actividades con normalidad y el que le impide disfrutar de una adecuada calidad de vida.
Existen pocas contraindicaciones para la realización de esta técnica, pese a ello siempre deben tenerse en cuenta. Una de ellas es inherente al sexo femenino, ya que está contraindicado realizar sesiones de acupuntura cuando una mujer está menstruando. Otra de las situaciones en que se debe tener un cuidado especial es en las mujeres embarazadas, ya que en estas hay puntos que no deben tocarse porque pueden producir riesgos para el feto o la madre. Tampoco debe realizarse acupuntura cuando las personas se encuentran bajo los efectos del alcohol o luego de una comida copiosa.
Nos ha tocado vivir una época, en que el avance del conocimiento humano pasó, de una marcha más o menos pausada, paulatina, a valga la expresión, el brusco salto de una progresión geométrica. Es la época en que irrumpen, como un alud, la energía atómica, la electrónica, la tecnología que posibilita los viajes espaciales, los medios masivos de comunicación, etc.
Sin embargo, paradojal y lamentablemente, aunque también, lógicamente, el progreso cierto que significan esos formidables conocimientos desde luego que nos referimos a los que particularmente se refieren a la medicina, no son paralelos o correlativos a su puesta en práctica en lo que es su objeto esencial, el bienestar físico y psíquico del hombre.
Resulta inconcebible que haya técnicas y descubrimientos que puedan eliminar el dolor, combatir la enfermedad, promover la salud, y que, sin embargo, por muy distintas causas, son retenidos , ocultados, camuflados, o no difundidos con la rapidez y eficacia que correspondería.
Muchas veces el equivocado uso de los grandes medios de difusión hace que lo más trivial, sea la noticia que ocupe el lugar que merecería, en una sana escala de valores, la información, por ejemplo; de un descubrimiento que podrá aliviar el sufrimiento o salvar vidas, o, simplemente, establecer una pista o abrir una senda para que el trabajo de espíritus inquietos logren esas metas.
Para Ohsawa todo comienza con Fu Hi, el primer emperador, quien observando el decurso de la vida y sus acontecimientos, con el hombre inmerso en ella, buscando la causa de cada fenómeno, intentando llegar a la razón última de todo, por intuición fundamentalmente, llega al concepto de que el Universo es éter prepolarizado, o naturaleza íntima, a la que llamó TAYKIOKU, lo indefinible, eterno, infinito, sólo accesible por el espíritu, e incoercibles antes de su polarización.
El TAYKIOKU produce uno, primera actividad positiva, Yang, que se representaba por el número 7, cuyos múltiples positivos y submúltiplos negativos tienen una significación particular.
En efecto, siete cuyo jeroglífico es una flecha en vuelo directo significa que una vez lanzada, por su movimiento regular llega directamente al blanco; si se quisiera tomar para analizarla, ya no es la flecha en movimiento, y si se quiere percibir como una entidad abstracta, la flecha correcta no existirá más.
Las tres cualidades primarias se representan: el elemento del Ser (Yang) y el de la sabiduría (Inn), el cual nos brinda el tercer elemento el TAO. Estos son los llamados principios filosóficos.
La macrobiótica entonces es el arte de hacer la vida tan duradera como sea posible, según la disposición de la especie humana en general y de los individuos en particular. También es la suma de todos los componentes, conocimientos y recursos para la defensa de la vida, para evitar influencias nocivas, y para la utilización de todos los medios favorables a la curación.
Resumiendo, Ohsawa sostiene que toda otra terapéutica es paliativa. No llega a la causa íntima de la enfermedad, sino que la desvía, ya que persiste el desequilibrio. Ya lo decía también Hipócrates que algunas enfermedades se curaban por la alimentación.
El primer objeto de la Medicina es garantizar el mantenimiento de la salud, lo que se consigue con un equilibrio energético, balanceando el Inn-Yang (higiene). Entiéndase por salud la moral y física, sobre todo la primera.
En segundo lugar se coloca la prevención de la enfermedad que está por desencadenarse. Si el equilibrio se rompe la enfermedad sobrevendrá (medicina preventiva). En tercer lugar, considerada desde el punto un punto de vista ideal, y como última instancia, se considera la cura de la enfermedad que se ha presentado (medicina curativa).
Todo esto llevo a Ohsawa a crear su dieta Macrobiótica, por el concepto de que las enfermedades se producen por un desajuste de la alimentación y se curan con el ajuste de la misma.
Sostenía que una alimentación equilibrada, frugal y nutritiva, ayuda en la búsqueda de la paz interior y de la serenidad. Desde el punto de vista físico, purifica la sangre, trae elasticidad a los músculos, agudiza al cerebro y logra también una silueta perfecta.
El método Ohsawa no contribuye un descubrimiento reciente, ya que en Oriente tiene más de 6000 años, y, en cuanto a Occidente en 1792 nos encontramos con que Hufeland publicó un libro sobre la macrobiótica.
En uno de los “viernes de Goethe”, en 1792, leyó su trabajo sobre la macrobiosis, que le valió el nombramiento de catedrático de la Universidad de Jena. Este libro de Hufeland era el libro de Medicina más conocido en la época de goethiana. Mantenía el criterio de que: “el médico debe actuar como mero servidor dela naturaleza, en la cual únicamente reside el poder de curación “. Lo mismo se sostiene en la Acupuntura.
Algunos médicos en la rehabilitación de los pacientes utilizan la reflexología por ejemplo, en las zonas reflejas del sistema endocrino. El sistema endocrino está formado por glándulas de secreción interna, esto quiere decir que vierten su contenido hormonal en la sangre.
La glándula hipofisaria se encuentra en la base del cráneo, segrega una gran variedad de hormonas y regula el resto de las glándulas endocrinas (tiroides, suprarrenales, testiculares, ovarios, etc). Su zona refleja se encuentra en el dedo gordo del pie, en su zona plantar, exactamente en el punto donde se inician las huellas digitales.
Es común que cuando se tiene dolor de cabeza duele esta zona, pero no quiere decir que existan trastornos en esta glándula, ya que en la yema de los dedos gordos se superponen varias estructuras de la cabeza; en este caso no deje de consultar al médico.
La glándula tiroides regula los procesos metabólicos del individuo y su crecimiento. La zona refleja en el pie la encontramos en la base de los dedos gordos, en la parte plantar y dorsal, alrededor de la articulación metatarso-falángica.
Para efectuar el tratamiento en sí se toman los pulsos como se indicó anteriormente, y por la tensión que tiene cada uno de ellos, se dará valores relativos de 0 a 20, aumentando de 5 en 5, salvo que se tengan captores sensibles que nos permitan calibrar la tensión de manera más precisa.
Los pulsos normales se consideran con un valor de 10; a la falta de pulso le asignamos un valor de 0. A un pulso sumamente tenso le daremos un valor de 20. El total de los pulsos normales es de 120. Las carencias totales y las plétoras totales, son incompatibles con la vida. Las carencias parciales de grado, pueden asentar en uno o en varios meridianos, y las plétoras parciales también, siendo en general éstas por defecto de eliminación más que por aumento de asimilación.
Tomados los pulsos y asignados los valores vistos; se busca la relación entre los Yang y los Inn, comparando: los pulsos superficiales sobre los profundos: los derechos sobre los izquierdos; los pulsos I sobre los pulsos III.
Si los valores no dan clara dominancia de unos sobre otros, debemos tomar en cuenta los de los pulsos Yang superiores sobre los Yang inferiores y los Inn superiores
Las acciones secundarias consisten en el tropismo de ciertos puntos. Algunos puntos actúan sobre una función determinada o sobre los tejidos de la misma naturaleza o sobre un metabolismo especial; por ejemplo, un punto actúa en forma genérica sobre toda la musculatura esquelética; otro, sobre la hematopoyesis, etc. Esta acción se puede comparar a una función catalítica, como si favoreciese o concentrase el efecto de reajuste, siendo comandado por ese punto en particular. Estos puntos no actúan sobre el desequilibrio energético. Si bien a veces son indispensables, pueden no ser suficientes.
Existen puntos que actúan sobre el anabolismo y el catabolismo en general y otros que lo hacen sobre ciertos síntomas determinados. Así como en medicina alopática efectuar un diagnóstico en base de una serie de síntomas y signos, comunes a una mayoría de individuos que presentan la misma enfermedad, en acupuntura puede también encontrar un mismo desequilibrio para una enfermedad determinada, y con síntomas idénticos.
Esto es cierto en muchos casos, lo que no es poco importante, y, en principio, podríamos guiarnos por ello. Pero se debe de tener en cuenta que no es el procedimiento exacto ni seguro el efectuar los tratamientos por los repertorios. Algunos puntos tienen una acción sobre el equilibrio general, una acción sobre el meridiano y además una acción local.
El dolor es inherente a la organización de los seres superiores, es decir, consciente, siendo una sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo, ya sea por causas externas o internas, ya por acción directa o refleja.
La intensidad de la sensación depende más del individuo que del agente, con relación a su capacidad física y síquica. Como sensación que es, se percibe referido a una zona determinada, cuando un estímulo sobre pasa el límite máximo específico de las terminaciones nerviosas, o cuando se puede producir o se produce un daño celular por distintas causas. Siempre es percibido como una sensación desagradable, que naturalmente se rechaza, evitándola en lo posible, para de esa manera mantener la integridad física.
Frente a cualquier sensación dolorosa, como fenómeno de protección, aparecen inmediatamente los reflejos de defensa automáticos, intentando el alejamiento del agente productor, y al mismo tiempo, comienzan los procesos naturales de restauración de lesiones.
Los dolores relacionados con órganos internos, nos indican de manera primaria que el órgano o las funciones correspondientes a él, no se encuentren totalmente normales, por causas que se deberán determinar.
Tonificación consiste en llamar la energía, para que penetre en el meridiano. Para tonificar utilizamos agujas de oro o agujas de acero, introduciéndolas en el sentido de la corriente energética, es decir la que va del punto de entrada al punto de salida del meridiano correspondiente.
Puede tonificarse también haciendo penetrar la aguja en el momento de una inspiración del paciente; rotar la aguja, una vez introducida, en el sentido de las agujas de un reloj, y retirarlas con un movimiento rápido. Para sedar o dispersar, se debe crear un reflujo de energía o un freno a su circulación.
Para sedar se utiliza las agujas de plata, o las agujas de acero, introducidas en el sentido contrario al de la corriente energética. Puede sedarse también introduciendo la aguja en el momento de la expiración, rotándola en el sentido contrario al de las agujas del reloj, y retirarla por planos sucesivos. Al actuar sobre los puntos podemos hacerlo en forma esencial o secundaria. Se puede actuar sobre el desequilibrio energético general, sobre los meridianos, también sobre el tropismo de ciertos puntos o específica de ciertos puntos.