Para Ohsawa todo comienza con Fu Hi, el primer emperador, quien observando el decurso de la vida y sus acontecimientos, con el hombre inmerso en ella, buscando la causa de cada fenómeno, intentando llegar a la razón última de todo, por intuición fundamentalmente, llega al concepto de que el Universo es éter prepolarizado, o naturaleza íntima, a la que llamó TAYKIOKU, lo indefinible, eterno, infinito, sólo accesible por el espíritu, e incoercibles antes de su polarización.
El TAYKIOKU produce uno, primera actividad positiva, Yang, que se representaba por el número 7, cuyos múltiples positivos y submúltiplos negativos tienen una significación particular.
En efecto, siete cuyo jeroglífico es una flecha en vuelo directo significa que una vez lanzada, por su movimiento regular llega directamente al blanco; si se quisiera tomar para analizarla, ya no es la flecha en movimiento, y si se quiere percibir como una entidad abstracta, la flecha correcta no existirá más.
Las tres cualidades primarias se representan: el elemento del Ser (Yang) y el de la sabiduría (Inn), el cual nos brinda el tercer elemento el TAO. Estos son los llamados principios filosóficos.



