Los síntomas resultan de una perturbación energética. Existen repertorios de Acupuntura que se basan en la sintomatología, avalados por la experiencia de varias generaciones de acupuntores. Éste método sirve simplemente de aproximación o referencia ya que un mismo síntoma puede resultar de muchos desequilibrios puede dar lugar a diversos síntomas.
Es por ello que para un determinado síntoma, se da un número de puntos a veces elevado, muchas veces diferente, según los repertorios que, evidentemente pueden ayudarnos, pero que no debe tampoco tomarse como base de tratamiento.
Existen además síntomas valiosos y precisos, sobre todo aquellas sensaciones dolorosas que siguen el recorrido de un meridiano determinado, lo que nos da una pauta, para la localización fundamentalmente del desequilibrio energético.
De acuerdo con la tradición, en primer término debemos tener en cuenta exámenes exploradores que son: inspección, interrogatorio, palpación y percusión, dando atención fundamental a las propias manifestaciones del paciente, y por fin una toma minuciosa de los pulsos.
Podemos considerar los ocho principios fundamentales: Inn-Yang; profundidad- superficie; frío-calor; y vacío –plenitud. Llegamos a la conclusión que los mismos pueden resumirse en dos, ya que superficie, calor y plenitud son Yang, en tanto que profundidad, frío y estado vacío son Inn.



