Todo esto llevo a Ohsawa a crear su dieta Macrobiótica, por el concepto de que las enfermedades se producen por un desajuste de la alimentación y se curan con el ajuste de la misma.
Sostenía que una alimentación equilibrada, frugal y nutritiva, ayuda en la búsqueda de la paz interior y de la serenidad. Desde el punto de vista físico, purifica la sangre, trae elasticidad a los músculos, agudiza al cerebro y logra también una silueta perfecta.
El método Ohsawa no contribuye un descubrimiento reciente, ya que en Oriente tiene más de 6000 años, y, en cuanto a Occidente en 1792 nos encontramos con que Hufeland publicó un libro sobre la macrobiótica.
En uno de los “viernes de Goethe”, en 1792, leyó su trabajo sobre la macrobiosis, que le valió el nombramiento de catedrático de la Universidad de Jena. Este libro de Hufeland era el libro de Medicina más conocido en la época de goethiana. Mantenía el criterio de que: “el médico debe actuar como mero servidor dela naturaleza, en la cual únicamente reside el poder de curación “. Lo mismo se sostiene en la Acupuntura.



