Para efectuar el tratamiento en sí se toman los pulsos como se indicó anteriormente, y por la tensión que tiene cada uno de ellos, se dará valores relativos de 0 a 20, aumentando de 5 en 5, salvo que se tengan captores sensibles que nos permitan calibrar la tensión de manera más precisa.
Los pulsos normales se consideran con un valor de 10; a la falta de pulso le asignamos un valor de 0. A un pulso sumamente tenso le daremos un valor de 20. El total de los pulsos normales es de 120. Las carencias totales y las plétoras totales, son incompatibles con la vida. Las carencias parciales de grado, pueden asentar en uno o en varios meridianos, y las plétoras parciales también, siendo en general éstas por defecto de eliminación más que por aumento de asimilación.
Tomados los pulsos y asignados los valores vistos; se busca la relación entre los Yang y los Inn, comparando: los pulsos superficiales sobre los profundos: los derechos sobre los izquierdos; los pulsos I sobre los pulsos III.
Si los valores no dan clara dominancia de unos sobre otros, debemos tomar en cuenta los de los pulsos Yang superiores sobre los Yang inferiores y los Inn superiores



