La esencia del tai chi consiste en favorecer la circulación de la energía o chi. Así, con la practica cotidiana de esta disciplina se aprecian efectos palpables en la salud, ya que la respiración con el diafragma favorece la mejor oxigenación y el optimo intercambio de gases en los pulmones, que, a la vez, se fortalecen. Además, este tipo de respiración efectúa un masaje reflejo sobre los órganos digestivos.
También mejora la circulación sanguínea y el funcionamiento de las articulaciones de todo el cuerpo, y al mismo tiempo se mantiene la musculatura fuerte y flexible.
La practica del tai chi se rige por los siguientes principios:
La respiración: los movimientos que componen la forma se deben realizar de manera sincronizada con la respiracion que sera relajada, abdominal y profunda. Este tipo de respiración favorece el correcto funcionamiento de los órganos internos y del sistema nervioso.
Relajación: mientras se realizan los ejercicios de tai chi no se debe forzar ninguna postura, de manera que al acabar la sesión se experimente una sensación de relajación física y espiritual.
Movimientos y armonía: la consecuencia de movimientos que componen la forma se debe realizar como si se tratara de un solo ejercicio, con continuidad de principio a fin. Para ello se requiere concentración mental y la coordinación del movimiento de las diferentes partes del cuerpo que se ven implicadas en su ejecución.



